A los 14 años fue seleccionado para residir en la Residencia Joaquín Blume en Madrid (residencia de deportistas de alto nivel) durante 2 años.

Durante este tiempo se dedicó a aprender una gran disciplina que le marcó considerablemente. Pudo convivir con entrenadores como Dragan TancicPako, además de preparadores físicos como Salvador Luna, quien fue como un padre para Sebi.